viernes, 13 de mayo de 2011

Nuestro discurso: hemos reivindicado nuestros héroes locales.

Aspecto del Acto Protocolar ésta mañana en la plaza Capitán del Puerto.
Esta mañana en representación de la Comisión del Bicentenario de San Ignacio Guazú Misiones, tuvimos el honor de dirigir un breve mensaje a los presentes en el Acto Protocolar de recordación de la gesta de mayo, que se realizó como es habitual en la plaza Capitán Alfonso del Puerto. Este es el contenido de nuestro discurso:
El domingo 20 de marzo pasado en la histórica plaza San Roque González de Santa Cruz, hemos dado inicio a los festejos del Bicentenario de la República del Paraguay. Y en aquella ocasión hemos dicho, lo ratificamos hoy, que aquí en la legendaria tierra de Arapysandú, Lorenzana, Anangara, Pana, Mbirichua, Cho´o y Tañara vamos a festejar los doscientos años del Paraguay, pero sin renunciar a nuestros cuatrocientos un año de la historia de nuestro pueblo.

Con la Visión, que “San Ignacio Guazú es el centro de irradiación cultural de la Nación Misionera”, hoy nos congregamos, minutos antes del Gran Desfile Patriótico, para dejar sentada nuestra postura que al fin de cuentas es nuestra identidad y al ser nuestra identidad, es nuestra propia existencia.

Nuestra historia no comenzó el 14 de mayo de 1811. Nuestra historia arrancó doscientos años antes. El 29 de diciembre de 1609, pero no por ello dejaremos de celebrar la gesta patriótica en el cual nació el país que hoy nos cobija, nos une y nos hermana.

Pero cuando festejamos el Bicentenario del Paraguay, lo hacemos también en homenaje a nuestros hijos ilustres que aportamos a la patria. De hecho, no solo a la patria, sino a toda América.

En instantes, vamos a desfilar y lo haremos pensando en el legado del Tte. Coronel Patricio Maciel, el Cap. Vicente Suarez, los sargentos Juan de Dios Romero y Rufino Bordón, ignacianos todos, que atravesaron los Andes y liberaron del yugo español a países hermanos, más allá de la cordillera.

También lo haremos, por la sangre derramada, que no ha sido en vano, de los once compueblanos que estuvieron en Acosta Ñu, aquel fatídico 16 de agosto de 1869.

Miro los ojos de las madres de éste pueblo, de nuestras madres para referirme a dos mujeres valientes ignacianas que llegaron con Francisco Solano López hasta Cerro Corá. Fueron María del Socorro Palacios y Toribia Acosta, quienes formaron parte de la Escolta de Madama Lynch, luchando hasta el final y defendiendo a su patria y a su pueblo en aquella justa desigual. Ellas volvieron sanas y salvas a su terruño, y desde acá siguieron construyendo patria.

O al oficial del ejército paraguayo, cuyo nombre inmortaliza ésta plaza. El Capitán Alfonso del Puerto, el hombre que cayó bajo las balas enemigas en pleno corazón chaqueño, siendo rescatado por otro ignaciano: el soldado Bruno Lugo bajo una lluvia de balas bolivianas.

Claro que tenemos motivos para celebrar los ignacianos. Fueron ochocientos veinte compueblanos quienes combatieron en el Chaco, 190 de los cuales regaron con su sangre dicho suelo, quedando inmortalizados en el lugar. Hoy, solo siete se mantienen en vida, siendo los héroes vivientes de un heroico ayer..

Es allí donde nuestra “Misión” de “Conmemorar los doscientos años de la patria desde la perspectiva de Misiones hacia el Paraguay” tiene renombre. Y ese renombre lo damos vida con éste tipo de convocatorias.

En homenaje a todos ellos, a nuestros héroes civiles que nos alimenta día a día el sano orgullo de pertenecer a ésta tierra, marchemos todos juntos , hacia un destino venturoso y progresista, para que el día de mañana, las futuras generaciones, sientan el honor de haber legado, una herencia de fraternidad, hermandad, patriotismo y sentido de pertenencia hacia sus valores.

Buenos días.

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