sábado, 29 de octubre de 2011

Excelsa jornada de distinción a tres hijos dilectos de San Ignacio. Nuestra fundamentación hace instantes en el Hotel 1609.

Aspecto del evento en el Hotel 1609 hace instantes.
En  la fecha se realizó el acto de distinción a tres "Hijos Dilectos de Misiones". El mismo tuvo carácter póstumo. Los galardonados fueron: Pedro Quintín Sachero Urbieta, Saturnino Ferreira Pérez y Alíder Vera Guillén. Los tres formaron parte de la Galería de Ilustres de nuestra última obra: "Los 200 misioneros ilustres del Bicentenario del Paraguay". He aquí in extenso nuestro discurso durante el acto de reconocimiento:

Decía Roland Barthes que “La ciudad es un discurso y este discurso es verdaderamente un lenguaje. La ciudad habla a sus habitantes, hablamos nuestra ciudad, la ciudad donde nos encontramos, simplemente por habitarla, por recorrerla, por mirarla”.

Y cuanto se ha hablado en nuestra ciudad. La de los 401 años, 10 meses y 29 días de existencia. Aquel punto de partida, de 1609, como el nombre del excelso sitio donde hoy nos encontramos para evocar a tres hijos dilectos que no solamente hablaron, sino lo más importante: hicieron.

Fueron construyendo paso a paso, este edificio hermoso que bajo su techo hoy nos cobija: el mismo sitio que llamamos “mi pueblo”, “mi comarca”, “mis pagos”, “mi ciudad”·.

Ellos hicieron patria desde su perspectiva propia. Ya sea desde el empresariado como Pedro Quintín Sachero, desde la cultura como Alíder Vera Guillén y desde la referencia social multisectorial como Don Saturnino Ferreira Pérez.

Ellos no solo encontraron su modo de explicar y hacer legible su presencia en el mundo, sino transcendieron a la propia muerte y hoy nos reunimos para recordarlos y resaltar su aporte a la sociedad.

El Químico Farmacéutico PEDRO QUINTIN SACHERO URBIETA. Hombre de gran formación intelectual, sólida vocación al servicio de la ciudadanía, no titubeó en hablar de “Universidad” cuando ésta zona obligaba a sus hijos a emigrar una vez terminada la entonces denominada educación secundaria.

Nacido en Asunción el 31 de Octubre de 1926, minutos antes que su hermana melliza Lucila Haydee, se afincó en San Ignacio, para desde acá construir patria y luchar por la formación de jóvenes universitarios que luego proyectaran su conocimiento en beneficio de su sociedad y su país.

Hijo de Pedro Anastasio Sachero Bondini y Catalina de la Cruz Urbieta de Sachero. Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Fulgencio Yegros de la capital del país. Sus estudios universitarios los cursó en la Facultad de Química y Farmacia  de la Universidad Nacional de Asunción, egresando con el título de Químico Farmacéutico en el año 1952.

En el año 1953 adquiere una farmacia en nuestra ciudad, donde se radica y se aboca a ejercer su profesión de Químico Farmacéutico al frente de su novel farmacia. Dos años después, contrae nupcias con su colega Química Farmacéutica María Inocencia Patiño Coronel. Desarrollan juntos sus actividades profesionales, educativas y  empiezan a expandir sus negocios hacia las colonias de Itapúa.

De este matrimonio nacen cuatro hijos, María Elizabeth, Pedro Tomas, María Teresa y Carlos Alberto.

En su faceta deportiva, jugó en su juventud en el Club Nacional de la capital, del cual era hincha. En lo dirigencial militó en filas del Club 31 de julio FBC,  llegando a ocupar la presidencia. También le cupo la oportunidad de ejercer la Presidencia de la entonces Federación Deportiva Misionera (hoy, Liga Ignaciana de Deportes), y de la otrora 10ª Región Deportiva, (hoy, Federación de Fútbol del Octavo Departamento – Misiones).
En su vida política, estuvo afiliado al Partido Liberal, ejerciendo la presidencia del Comité de San Ignacio en el año 1961. En 1974 bajo la presidencia de Don Pedro Arias Benítez y en apoyo a la iniciativa del entonces Senador Rubén Darío Setrini y otros conocidos liberales del distrito, aporta fuertemente hasta completar el faltante para la compra del local Liberal de San Ignacio.

Esta militancia política en plena época dura de la dictadura stronista tuvo sus consecuencias, conoció los calabozos de la temida Delegación de Gobierno, y tuvo que soportar varios allanamientos de su domicilio.



Ejerció la Cátedra de Química primeramente en la Escuela Normal de Profesores,  en el Colegio San Luis Gonzaga de los padres jesuitas, en el Colegio Nacional Presidente Stroessner, y finalmente en el Colegio Nacional de EMD Don Rigoberto Caballero, donde se jubila tras 28 años de labor educativa, no sin antes sortear innúmeros obstáculos y teniendo que renunciar al 50 % de sus haberes jubilatorios.

El 3 de febrero de 1964, en la Estancia Santa Teresa de la familia Ferreira Rodríguez fundan con los ciudadanos Dr. Gaspar Agüero Bonzi, Milciades Álvarez, Jorge Del Puerto, Dr. Aníbal Espínola, Saturnino Ferreira Pérez, Dr. Carlos Otto Gernhofer, Gerardo González, Carlyle Goiburu, Beltrán Martínez, Teófilo Ortiz Rolón, Andrés Pino, Egidio Ruiz, Rogelio Sanabria, Carlos Sotomayor y Nelson Chávez  el Club de Leones de San Ignacio, ocupó la presidencia y otros altos cargos a lo largo de su militancia.

Comprometido siempre con el bien común, fue este Club gran alivio a cientos de conciudadanos necesitados a través de sus atenciones médicas y provisión de medicamentos, lentes y demás necesidades.

En el año 1977, acuden con su esposa y sus amigos Enrique José Sánchez y Sra. Stella Ferreira de Sánchez, Desiderio Fernández y Sra. Secundina Leonor Rodríguez de Fernández, Luis Fretes y Sra. Luisa Alfonsina Riveros de Fretes, Pedro Rodas y Sra. Chiquina Jacquet de Rodas, Amalio Hermosa y Sra. Venancia de Hermosa, y como asesor el Reverendo Padre Alejandro Chacón S.J.   a los Retiros de los Cursillistas de Cristiandad, y encabezados por el Reverendo Padre José Valpuesta S.J. conjuntamente con todos los compañeros DE COLORES, montan el OPERATIVO “H”, que consistía en proveer de medicamentos a todos los pacientes insolventes del hospital y preparar el almuerzo para los mismos.

En el mes de marzo de 1982 es nombrado Director de la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción sede San Ignacio por el Magnifico Rector Rafael Eladio Velázquez, cargo que desempeñó a cabalidad y con férrea disciplina, consolidando a la Universidad en el área educativa y financiera. Fue director hasta 1988.

De carácter afable y espíritu emprendedor, adoptó a San Ignacio como su ciudad, y era conocido y amigo de todos sus conciudadanos, con gran sentido de solidaridad desarrolló sus negocios y ejerció su  profesión, prueba de ello es que hasta la fecha a 15 años de su partida es bien recordado por los habitantes de esta ciudad, al punto de que algunos lo llamaban “El doctor de los pobres”. Su amor al trabajo, su honestidad incorruptible, y su espíritu solidario son el mayor legado que dejó.
Fallece en su ciudad natal,  Asunción, el día 21 de mayo de 1996, a los 69 años de edad, víctima de un infarto masivo de miocardio que lo sorprende dormido al mediodía.

En su funeral pronuncia un emotivo y aleccionador discurso su entrañable amigo y compañero de jornadas deportivas Don Desiderio Fernández. Se declara duelo oficial en La Universidad Católica y las banderas permanecen izadas a media asta por tres días.  Sus restos reposan en el Panteón Familiar del Cementerio de La Recoleta.

Este es la brillante “hoja de ruta” que siguió Don Pedro Quintín Sachero, un hombre que merecidamente hoy recibe el homenaje de ser declarado “Hijo Dilecto de Misiones” en carácter póstumo porque con su talento, inteligencia, capacidad, don de gente, ha demostrado que el compromiso social es una carga pesada que llevan sobre el hombro los que llegaron a la Universidad.

La literatura no es otra cosa, sino la instancia discursiva y práctica que define nuestro estar ‘aquí y ahora’, estableciendo una forma de experimentar y leer los diversos estadios del tiempo: tanto el devenir, como el pasado irrecuperable y el futuro que ignoramos.

Justamente, una de las herramientas que permite aferrar e inscribir nuestra presencia en el tiempo, es decir, en la Historia, es precisamente la escritura. Ésta, junto con la lectura, constituye la díada fundamental de los procesos cognitivos que hoy exige la sociedad globalizada y conforman la médula o la acción fundante de esa práctica estético-discursiva conocida con el nombre de Literatura.

Hago la presente introducción para referirme al siguiente “Hijo Dilecto” a quien recordamos en esta fecha. Se trata de Saturnino Ferreira Pérez “Nanino”, nacido en Coronel Bogado el 21 de junio de 1919. Estudió en nuestra ciudad. Contador público nacional en 1942. Brillante intelectual, indudablemente el más influyente de estos cuatro siglos de existencia de la ciudad. Líder político. Admirado, respetado por unos y perseguido por otros. Un mito. Una leyenda. Un hombre cuya figura se agigantaba ante cada circunstancia que protagonizaba.

Exitoso dirigente deportivo. Lideró la Liga Ignaciana de Deportes en aquel entonces Federación Deportiva Misionera bi campeona nacional de interligas y bi campeona de la Copa San Isidro de Curuguay. Publicó varias obras de carácter histórico preferentemente. Gran parte del rescate histórico de San Ignacio se debe a su pluma. Formador de jóvenes interesados en la historia. Su larga actividad pública hizo que fuera, empleado de comercio, funcionario del Banco Agrícola, docente. Afiliado al Partido Colorado el 19 de Junio de 1937. Oficial de consulado en 1947, jefe del servicio de inteligencia durante la guerra civil del 47. Presidente de la Seccional Colorada de San Ignacio, fundador del Club de Leones. La larga actividad pública de “Nanino” tal como se lo conocía también incluyó el Ministerio de Industria y Comercio, el Crédito Agrícola de Habilitación, el Banco Central del Paraguay, la Intendencia General de Guerra. Presidió la Junta Vial de San Ignacio y estuvo en la construcción de la Ruta IV Gral. Díaz entre San Ignacio y Paso de Patria Ñeembucú.

Varias veces presidente y miembro de la Junta Municipal de San Ignacio Guazú. Autor de Antecedentes del Centro Democrático, “el golpe del 18 de octubre de 1891”, Tres volúmenes del Proceso Político del Paraguay”, “Agustín Barrios. Su entorno, su época y su drama”, “Testimonios de un Capitán de la Guerra del 70 Justiniano Rodas Benítez”. En su última obra “San Ignacio Guazú. Venturosa Primera Reducción Jesuítica iniciada por el Santo San Roque González de Santa Cruz” deja plasmado su testamento intelectual en la siguiente frase: “El presente trabajo lo dedico a los jóvenes de las Misiones, el mismo pretende ser como una antorcha que necesita cambiar la posta, ella se denomina “Ideal Guaraní”.

Sigue diciendo su testamento “Haber vivido en San Ignacio Guazú, despertó en mí la incógnita de qué fuimos y quienes fueron los guaraníes. He pasado gran parte de mi vida, recopilando mental y materialmente los orígenes del indio guaraní y la reducción jesuítica de San Ignacio Guazú. El sosiego de mis años, me ha permitido recopilarlos para ustedes”.

Saturnino Ferreira Pérez es el intelectual más brillante que dio el Siglo XX San Ignacio a la patria y en este día histórico recibe un merecido homenaje como “hijo dilecto”.

Por último y no es una mera casualidad he optado por referirme al gran vate ignaciano Alíder Vera Guillén. El poeta consustanciado con su pueblo. Hablar de Alíder Vera Guillén es referirnos al Lope de Vega ignaciano, al Emiliano R. Fernández de la cuna jesuítica, al Pablo Neruda del Barrio San Francisco.

Como si la universal “Ahata Che Nendive” no haya sido suficiente para catapultarlo como el más brillante poeta que vio nacer nuestra roja tierra ignaciana, Vera Guillén pasó su vida cantando a nuestras calles, nuestros barrios populares, nuestras bellas mujeres ignacianas, a nuestras glorias deportivas y a su querido 19 de Marzo FBC.

“Ahata che nendive”, himno popular que recorre la Patria de norte a sur, de éste a oeste, libre como el viento que va abrazando el horizonte musical paraguayo y que acompaña al hijo de éste pueblo esté donde esté.

Nacido el 28 de mayo de 1928 aquí en San Ignacio Guazú y fallecido el 20 de octubre de 1998. Hijo de Luciano Vera y Manuela del Pilar Guillén estudió en la Escuela Graduada No. 2. Formó pareja con Eugenia González Fernández, musa inspiradora de la mayoría de sus brillantes versos. Tuvo en total doce hijos.

Su obra “Tahyity Syry” fue uno de los soportes literarios que contribuyó para que San Ignacio Guazú sea galardonada como Capital de la Cultura Paraguaya entre los años 1995 a

1997, certamen organizado por la Secretaría Nacional de Cultura.

En la presentación de su obra “Ahata Che Nendive” se afirma que “la bohemia ignaciana lo recuerda inspirado y solidario en fraternas serenatas en las que temas musicales de su creación poblaron noches de homenaje a su tierra y a su gente”.

Augusto Dos Santos, escritor pilarense que viviera en Misiones por más de una década, escribe en el prólogo de la misma obra que Alíder Vera Guillen “fue un caballero en esa patria de soñadores, que ayer, hoy y siempre sopla su fragancia de azahares, testimonial y orgullosa, motivando los corazones humildes a un sueño de fraternidad oral, de conquista de la palabra, que en nuestra raíz de nación no es otra cosa que la conquista de la vida misma”.

“Don Alíder fue de aquellos paraguayos que en nuestros pueblos domaron ese lenguaje no tan salvaje como esquivo, que llegó un día sobre el caballo arrollador del conquistador. El, como otros pocos, descubrió siendo pueblo, que recogiendo la música de esos fragmentos exóticos, producía ese vitral maravilloso, que no nacía sino con el sol paraguayo y nuestro de cada día”.

Los poemas de nuestro hijo dilecto es un “collage de tales voces, agrupadas en relación a su color, a su golpe final, colocadas siempre con fascinante puntualidad, como un eco casi, en esa orfebrería inquietante que funciona en la pluma de nuestros poetas populares, en el que descubrir palabras sigue siendo tan motivador como descubrir enigmas o agitar con las manos abiertas las aguas densas de alguna filosófica propuesta.

“Pero hay algo aún más importante en esta forma de amar que ellos profesan a través de su música poética y es, tanto en Emiliano, como en Alíder, el corpus concreto, el continente del hecho poético. La posesión de la rima es la formula suprema que separa, como por insondable vacío, a los que manejan la crónica de su tiempo en tan musical versión y los que escuchan los que goza y los tienen en ellos, la única llama de esperanza de una caricia modulada en el pentagrama que fluye por la boca, se escribe con la tinta indeleble de la memoria repetida y se anida en primaveras humildes de canción, en esas almas de manos callosas”. (A.D.S.).

Los cantores populares, las noches de bohemia en la ciudad que no duerme San Ignacio Guazú encontraban en Alíder Vera Guillén, el autor de las letras de músicas interconectadas mágicamente con lo que diariamente vemos y oímos en nuestro pueblo.

Cuantas noches ignacianas vibraron con las letras de Vera Guillén y el inmortal canto desde eternidad que aún hoy retumban en el casco histórico de la ciudad, evocando la memoria de Kokí Génez y el sueño de dedos agitados de Pascasio Cubillas en un delirio mágico que nos apasiona y encanta.

Al decir, del prologuista de la obra de referencia, “ellas brotaban de las ventanas enrejadas del viejo Parador que funcionaba al lado norte de la plaza que bordea este lugar y nos regalaban madrugadas frescas de Paraguay Purahéi, entre cada partir de un bus, cada frenar cansino, en los cómplices besos de dos jóvenes enamorados y amparados por la medialuz de una noche de verano y en todas las ventanillas reflejadas por los fluorescentes del letrero, allí adentro, con sus ojos somnolientos”.

Ahí estaba Alíder Vera Guillén. Omnipresente. Como la figura mítica del poeta, que deja plasmada en una hoja de cuaderno el fruto de su inspiración y complementado por los cantores populares va invadiendo el espacio universal para alegría de quienes formamos parte de los dementes que admiramos la belleza de la poesía.

También nos acompañaba y está hoy presente con los intérpretes de sus poemas en actos patrióticos, conmemoraciones y aniversarios. Y ratificando las expresiones de Augusto: “eleva Vera Guillén ese trance vincular del hombre y la mujer, en algo mucho más trascedente, consecuente, sublime y purificador, cuando aún en el marco de un despecho recuerda a la mujer amada y esquiva”.



 “Pero cuando se produce ese abrazo de su poesía con el canto, es como cuando las hebras bicromáticas de un poncho de sesenta listas construye esta identidad, es por eso que “Ven, paloma ven” es un bello ramillete de versos, en forma independiente, pero alcanza el ritmo de lo compartido en sentimiento, cuando le insufla viento en sus alas el pentagrama de Bernardo Barrios… “te quiero paloma, te quiero, ángel de plumaje celestial”. (ADS).

“Que Don Alíder relató para el pueblo esa parte de las hazañas pueblerinas que merecen ser repetidas, nadie puede dudar. Quien mejor que él para recordarnos ese bicampeonato brillante del seleccionado de la Federación Deportiva Misionera en la que empieza mencionando a su recio sobrino entre los héroes del balón”. (ADS).

“La gente como Vera Guillén, que atrapó en los versos residentes en el corazón del pueblo, las anécdotas, postales y vivencias de la historia que le tocó vivir, tienen que ser dimensionados en su condición de maestros, porque trabajan la palabra con la saliva digna del sentimiento y la moldean con preciosísimas manos, como quien, con amor, da a luz”.

Los reconocimientos generalmente llegan tarde, pero llegan. Hoy nos reunimos para evocar la memoria de tres hombres que aportaron a Misiones todo su potencial humano, su capacidad, inteligencia y proyección histórica. Han pasado a la inmortalidad. Superaron el paso del tiempo y es por eso, que nos reunimos en éste sitio, nuevo, pero histórico porque está identificada con la identidad cultural de nuestro pueblo para acompañar la satisfacción y el legado de Pedro Quintín Sachero, Saturnino Ferreira Pérez y Alíder Vera Guillén.

Quizás, desde el más allá, los tres hijos dilectos, con una sonrisa a flor de labios, estén diciendo: “MISIÓN CUMPLIDA” y nosotros desde acá, le respondemos: “ES ASÍ MAESTRO!”.

Muchas felicidades.

viernes, 28 de octubre de 2011

JCI San Ignacio firmó convenio.


La JCI San Ignacio procedió a la firma de un convenio en la fecha con la Gobernación de Misiones. El evento que se realizó en el escenario principal de Serenata Folclórica a San Ignacio Guazú en la plaza San Roque González de Santa Cruz tuvo la asistencia de la mayoría de los jóvenes de dicha importante organización de nuestra ciudad.
Durante su discurso, el presidente de la JCI San Ignacio, Abog. Adolfo del Puerto una vez más demostró un uso correcto del lenguaje analizando claramente la proyección que esperan tener de la organización en la tarea tendiente de transformación de la sociedad.
“Hoy estamos en la ciudad de los 400 años, pero si no trabajamos para transformarla, pasaran otros cuatrocientos años y seguiremos teniendo chicos sin escuela, pobreza social, entre otros males que debemos combatir”, indicó.
Estuvimos en el lugar por invitación de la JCI San Ignacio, lo cual agradecemos y ratificamos nuestro profundo respeto y admiración hacia la tarea que encara.

Crean Academia Literaria en San Ignacio Guazú.


El incansable promotor cultural de nuestra ciudad Carlos González nos acercó una gacetilla de prensa de un evento transcendental que puede marcar un antes y después de la historia literaria de nuestra ciudad. Se trata de la creación de la Filial San Ignacio Guazú de la Red de Academias Literarias del Paraguay (REAL).

Explica que el mismo es organizado por una comisión promotora integrada por las supervisiones pedagógicas de la Región 4 niveles 1 y 2 de San Ignacio (Lic. Fátima Arrúa y Lic. Lourdes Ruiz Díaz), la presidencia de la Junta Municipal (Prof. Máximo Genez), gestores culturales locales donde nuestro incansable y siempre humilde amigo Carlos González se encuentra y la Dirección de Industrias Culturales (Dirección General de Creación y Diversidad) de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC).

El encuentro inicial se realiza este lunes 31 de octubre, por medio de el primer Taller que se iniciará a las 10:00 Hs. en el Salón de Actos del Bachillerato Técnico Industrial del Colegio Rigoberto Caballero de San Ignacio.

La jornada estará a cargo de Brian Ginés Bejarano, Secretario General; José Félix Lugo, Sub-secretario General; Gabriel Evers, Auditor y Francisco Rodríguez, Secretario de Comunicaciones de la REAL. Por la Secretaría Nacional de Cultura (SNC) participará María Luz Saldívar.

La RED de ACADEMIAS LITERARIAS (REAL), fundada el 31 de mayo de 2006, está conformada por academias literarias de colegios nacionales y privados y su principal objetivo es expandir la literatura a nivel juvenil; tiene el fin de apoyar la creación y mantenimiento de estos espacios en los colegios pero, sobre todo, la difusión y promoción de la cultura en todas sus expresiones. Iniciada por alumnos de los colegios Cristo Rey, Internacional, Iberoamericano, Santa Clara, San José y Presidente Franco de la Capital.

La organización cuenta en la actualidad con Academias en Pedro Juan Caballero y Caaguazú. Ahora toca a San Ignacio Guazú en Misiones, la primera del Sur.

La RED de ACADEMIAS LITERARIAS (REAL) ha editado tres libros denominados "Tinta Nueva" que contienen las obras de miembros de las academias literarias miembros, y tiene en elaboración el cuarto volumen.

Los referentes que impulsan este proyecto y a los cuales se puede recurrir con sus números de celulares son: Cel. 0994 – 255.367 – Brian Ginés Bejarano Cel. 0975 – 110.655 – Lic. Fátima Arrúa Cel. 0985 – 933.467 – Prof. Máximo Génez y en el Cel. 0975 – 716.336 – Carlos González.

Lastimosamente por nuestras funciones consabidas, no podremos estar el lunes en el taller inicial, pero con mucho gusto en su oportunidad vamos a unirnos a esta verdadera causa por los quehaceres literarios en nuestra ciudad. Nuestras felicitaciones a los impulsores.

martes, 25 de octubre de 2011

"San Ignacio Guazú" con "Z" y acento sobre la U es el nombre auténtico de nuestra ciudad.


Primera página del dictamen.
Un excelso dictamen del Lic. Carlos Bedoya, actual Secretario de Cultura de la Municipalidad de San Ignacio Guazú Misiones, puso las cosas en su lugar. El cambio del nombre de la ciudad que sorpresivamente se realizó hace algunos años y sin que muchos se percaten siquiera tuvo final feliz en la sesión de anoche lunes 24 de octubre, cuando la Junta Municipal de San Ignacio Guazú, dictaminó favorablemente que el nombre de la ciudad es: “San Ignacio Guazú”, tal como se escribiera en principio y se utilizara durante tantos años.
En el dictamen de Bedoya, que además es Miembro de Número de la Academia de Historia Militar del Paraguay argumenta que los “nombres toponímicos son el resultado de nominación y aceptación del uso y la costumbre”.
“Son el resultado de un proceso de denominación primero, que generalmente se pierde en tiempos inmemoriales y de aceptación seguidamente, en las cuales el uso general de los pueblos y las costumbres de dicho uso, establece la legitimación de los nombres toponímicos”, agrega.
Explica posteriormente que el uso y la costumbre de la inscripción del nombre de nuestra ciudad (San Ignacio Guazú, con z y acento sobre la u), tiene en variadísimos y autorizados documentos históricos, escritos por personajes de tan reconocida calidad intelectual, como los miembros de la Compañía de Jesús en sus Cartas Annuas, así como en sus relaciones sobre las visitas canónicas de los Prepósitos Provinciales, resguardadas en los archivos de la ciudad del Vaticano y los documentos oficiales, entre ellas las Cédulas Reales y resoluciones del Derecho Indiano, como constan en el Archivo de Sevilla España, las conservadas en el Archivo General de la Nación Argentina y el Archivo Nacional de Asunción, así como los documentos oficiales a partir de la expulsión de los jesuitas y aquellos documentos que se produjeron como resultado de la “Creación de la Provincia de Misiones con total independencia civil y militar del Paraguay y del Río de la Plata” por la Cédula Real del 17 de mayo de 1803, así como las cartas escritas por los caciques corregidores del Cabildo de San Ignacio Guazú. Agrega que ello ha sido preservado, asimilado y defendido por los mismos naturales de la ciudad y de las Misiones como propio.
Pág. 2 del dictamen y abajo el apunte aprobatorio.
En el considerando, argumenta que la nueva grafía (escribir Guasu con “s” y sin acento sobre la última vocal), es posterior a la Constitución de 1967 y al reconocimiento en ella de la bilinguidad de nuestro pueblo. De la misma devino la necesidad de reglar la lengua guaraní, aceptándose una regulación fonéticamente muy uniforme, pero que por el principio de irretroactividad de las leyes aplicable en forma análoga a este caso, no puede regir para los toponímicos y gentilicios anteriores a dicha regulación, siendo solo aplicables a las nuevas. Hacer esto devendría en un pandemónium , si habría que cambiar nombres de ciudades como Quyquyó, Quiindy a su equivalente Kykyo o Ki´indy.
Finalmente concluyen dictaminando “que el nombre de nuestra ciudad por uso legitimado en los documentos citados es: SAN IGNACIO GUAZÚ.
“Y que por los mismos argumentos y refrendados por la opinión de Don Carlos Fernández Show, miembro de número de la Real Academia de la Lengua Española de España, el gentilicio de nuestra ciudad es: ignaciano. Por el argumento muy bien citado por el mismo que: el gentilicio de un pueblo está determinado por cómo se llame a sí mismo”, concluye el Lic. Carlos Bedoya.
Igualmente por los mismos fundamentos agregamos que los nacidos y pobladores en Misiones, somos “misioneros” y no “misionenses” tal como algunos intelectualoides pretenden transformar.
El dictamen ingresó a la sesión ordinaria de anoche 24 de octubre de 2011, fue leído el documento por el propio proyectista. El concejal Lucas Sotomayor mocionó su aprobación, siendo secundada por la concejala Gloria Moreno de Del Puerto y Alejo Montenegro, siendo aprobada por unanimidad.

El moñai de la Laguna San Isidro de Santiago Misiones.

            Santiago es una hermosa ciudad. Apacible. Bella. Encantadora. Mágica. La originaria Yvyty Rokai Roke, como toda población je...