sábado, 31 de diciembre de 2011

"Feliz 2012!. Lo festejamos recorriendo Misiones!"


Isla Sauzal, Panchito López en el fondo. Desde ahí hoy iniciamos nuestro recorrido.
Pensé por unos días y llegué a la misma conclusión: debía escribir algo por fin de año. No soy de quienes postean que le duele la cabeza, panza, nariz o tira mala onda a través de la red social. No obstante, respeto a quienes lo hacen. No comparto, pero tampoco intento siquiera prohibir, solo quería hacer saber que no me animo hacer lo mismo.

Por eso, imaginariamente deseo comenzar mi recorrido, darle un abrazo y desearle que el 2012 le sea mejor que este 2011 a quienes encuentre en mi camino. Y no lo haré como en Navidad, cuando desde el “Virreinato del Barrio Ytororó” de San Ignacio GuaZú Misiones levanté las copas, le di un soplo e imaginariamente hice volar por el horizonte para llegar a cada uno de quienes compartieron conmigo aquel instante.

Hoy pienso bajar en esos lugares, en los parajes, en los esterales, en la tierra árida de Santa Rita-Yabebyry, o Corateí- Yabebyry y desearles un feliz año nuevo a todos. Quizás “obvie” algunos “obvios” lugares, pero no quiero ser tan largo.

No voy a comenzar como estamos acostumbrados en Misiones desde Villa Florida hacia el sur. Lo haré al revés e iniciaré mi peregrinar desde el mismo corazón del caudaloso Paraná, para que desde la Isla Sauzal Panchito López Yabebyry dar un “pojopy” a los pescadores y desearles una mejor pesca, una vida digna y valedera para que sus hijos y los hijos de sus hijos vivan mejor que nuestra generación. El mismo saludo extiendo a sus colegas de San Josemí Ayolas, Isla Yacyreta, Manga Ita y Manga Yvyra de Villa Florida.

Deseo recorrer las verdes praderas de Santiago de las Misiones, llegar hasta el viejo mangal de la compañía San Felipe donde mi abuela Lorenza Cantero creciera con sus pasos inocentes de niña campesina, sin pensar que su hijo Carlos Cantero le daría un nieto como el que suscribe que espero no haber avergonzado su memoria y su legado…. O al hombre alto y de ojos pardos, un “padre irresponsable” como era el abuelo Gumercindo Páez que en Galeano Cue conquistara el corazón de la Abuela Lorenza y parieran a mi padre Carlos…

Voy más al norte y llego hasta Ñacuti donde la bis abuela Alejandra Cantero también marcara su presencia en los inicios de siglo. Mi recorrido y abrazo con los compatriotas, penetra en los arrozales de San Roque, San Blas, se encamina por el laberinto convertido en pavimento y a pesar del peligro pasa por San Solano, Santa Cruz, San Francisco, Yacarey, Santa Helena donde enseñara algunos años y sale al casco urbano en Santa Rosa Misiones.

¡Cuánta historia podemos escribir cuando ingresamos en los pueblos jesuíticos de las Misiones!. No quiero ser extenso, es por ello iré resumiendo…..

Ingreso en el ramal al costado del hipódromo de Santa Rosa y salgo a Santa María, no sin antes escalar el cerro para rezar frente al Kuruzú Jesuita. Penetro en el casco urbano, vengo hacia mi valle San Ignacio Guazú saludo a todos mis amigos, me refugio en el oasis del Virreinato del Barrio Ytororó y me dirijo a la capital departamental San Juan Bautista…

¿Me olvidé de San Patricio?. No. No me olvidé. Claro que me acuerdo del poblado donde mi apreciada hermana terminara sus días. En su memoria y legado histórico mis abrazos llegan hasta los compatriotas de Santa Teresa, Santo Angel y toda la zona rural de dicha ciudad.

Ya en la capital departamental saludo a todos mis amigos y me dirijo a San Miguel, pero lo hago por el camino a San Cristóbal donde visito las canteras, abrazo a quienes día a día ganan el pan diario venciendo la rudeza de la misma, hago la vuelta por el cerro ubicado en el sitio e ingreso por el norte a Ita Juru, el verdadero valle de Luís Alberto del Paraná. En la capital de la lana saludo a todos y finalmente llego a la ciudad veraniega Villa Florida donde me doy un chapuzón y deseo a Dios un feliz año 2012 para todos…

viernes, 30 de diciembre de 2011

16- Prof. Luciano Bordón. El ilustre que desde Santa Rosa hizo patria. (parte del capítulo que elaboramos sobre él)

16-       Prof. Luciano Bordón. Santa Rosa. “El docente innovador con gran protagonismo comunitario”. Cuando la patria se debatía en los cañadones chaqueños, las circunstancias hicieron en San Juan Bautista de las Misiones naciera un hombre que a ochenta kms. de dicho poblado, específicamente en Santa Rosa Misiones marcara un tiempo con su protagonismo social. La referencia efectivamente es al “Prof. Bordón” tal como era conocido en las familias de la capital del algodón.

Hijo de Santiago Bordón, padre ejemplar que enseñó los valores familiares sembrando la tierra a sus hijos. Su madre, una auténtica mujer paraguaya, Benita Galeano de Bordón, de una estirpe implacable de sacrificio y trabajo, que dedicó su vida en inculcar valores cristianos y actividades solidarias a sus hijos; quien falleció el 30 de agosto de 1996, a solo dos meses de la muerte de su querido Luciano.

Aprendió las primeras letras en la Escuela Normal Nº 6 de la capital departamental. Su brillante carrera como educando, hizo posible que al egresar la secundaria se recibiera como Maestro Normal Superior en Diciembre de 1952 y como profesor  Normal en el año 1956. Cumplió su servicio Militar Obligatorio en la Escuela Agrícola Regional, otorgándosele el titulo de Practico Rural en el año 1951.

El destino hizo que fuera el año 1959 el tiempo exacto de su llegada a Santa Rosa, comarca donde encontró el ambiente ideal para desarrollarse como profesional, brindando a la sociedad toda su sapiencia en beneficio de los distintos sectores sociales. 

Gestor y constructor de la formación de muchos niños y jóvenes, dedicándose a la tarea docente, pero no limitándose su actividad en el aula únicamente, sino proyectando a la sociedad, ya que su vocación de servicio era más fuerte.

Fueron las románticas colinas de Yacarey, a unos ocho kms. del casco urbano las testigos del inicio de la tarea docente de nuestro ilustre. Corría el año 1961 y avanzar en aquel momento histórico donde parecen que las manecillas del reloj se detenían en el tiempo, era una verdadera patriada. Pero nuestro valiente homenajeado podía más y su sentimiento patriótico identificado con aquel momento del país obviamente lo llamaban al frente de batalla para formar verdaderos pelotones intelectuales. Los niños del lugar aprendieron las primeras letras gracias a su gesto y vocación. La Escuela se construyó en un predio donado por Cándido Vargas a 2 kms. del casco principal de Yacarey.

jueves, 29 de diciembre de 2011

El decimoquinto ilustre misionero: Martín Alejo Llano.


15-       Martín Alejo Llano Ruiz. San Juan Bautista. Fue un hombre de campo, sinónimo del trabajo y la esperanza de ver crecer a sus hijos y descendientes en las faenas anónimas, lejos del mediatismo tentación al cual fácilmente caen algunos exponentes de la generación actual. Nació el 3 de noviembre de 1894 en la Argentina, pero desde la capital de Misiones hizo patria.

Las huellas dejadas por la Guerra Grande aún se observaban por los confines y parajes de la patria, del cual Misiones no escapaba, aún sin haber sido escenario de ninguna batalla, pero que diera cientos de hijos que acompañaron al Mariscal Francisco Solano López desde el Ñeembucú hasta las serranías del Amambay.

La patria debía ser reconstruida y fue llegando a la entonces “Capillita San Juan”, el protagonista de la presente historia. Fundó la Estancia Mbocayá, establecimiento pecuario “cuyo modo existencial se plasma forjando hombres y mujeres en la noble actividad del campo dentro de un marco de conductas y principios”, según afirma la Edición No. 23, Año 2 de la Revista Sense de Misiones, que nos sirve de fuente para escribir la presente historia.

Construyó el entonces “Puesto Mbocayá”, que consistía en una amplia dependencia con paredes doble de 75 cm. de espesor que sigue en pié hasta hoy día como “Mayoría Vieja”.

Por haber dado inicio a un establecimiento pecuario que fue creciendo y demostrar valor, coraje, gran amor hacia el trabajo, lo incluimos en la presente galería de hombres y mujeres ilustres de Misiones.

Fuente: Revista Sense. Año 2, Edición No. 23. Julio de 2011.

Por su parte, el ilustre misionero Gregorio Cesar Colmán en su libro “Reminiscencias Sanjuaninas” al hablar de Martín Alejo Llano Ruiz comienza calificándolo como “laborioso y de generosidad sin parar”. Explica que “estelas imborrables dejó a su paso por las tierras misioneras éste argentino naturalizado paraguayo, vástago del matrimonio conformado por Martín Llano Chamorro y María Elvira Ruiz de Llano.

Explica que siendo un niño llegó al Paraguay y aprendió a amar los prados misioneros y enamorarse del idioma guaraní que todo tiempo lo habló y sirvió como deleite. Afirma que se trataba de un joven de buena familia, conociendo a la mujer de sus sueños, la santiagueña Juana Beda Martínez, quien vivía en la capital departamental por motivos de estudios. Se casaron en el año 1925, naciendo de dicha unión los siguientes hijos: Martín María, José Bernardo (Pepito), Víctor Ismael (Negro), María Adela (Nena) y Juana Maria (Rubí).

Apasionado del trabajo y de la política, formando filas en el liberalismo. Perseguido y apresado en varias ocasiones. Durante la Revolución de 1947, según la misma fuente de referencia, perdió parte de su fortuna, quedando obligado a emigrar.

Así, se instaló en la ciudad de Corrientes, República Argentina, donde prosiguió su tarea cotidiana de ganarse la vida honestamente.

“La verdad que el señor Martín Alejo Llano, sufrió lejos de su segunda patria el Paraguay, de ahí que sin permiso alguno regreso al país para ver a sus seres queridos, pero de nuevo sufría represiones por sus ideales partidarios y entre los 48 y 60 fue detenido en varias ocasiones”, agrega Colmán en la citada obra.

Lo vuelve a describir como una persona muy bondadosa, generosa, caritativa, que todo tiempo ayudó a sus vecinos del Sangre del Drago, hoy Alcibíades Ibáñez Rojas, moral y económicamente, gozando del afecto de todas las personas que lo conocieron. Supo ser amigos de todos; siempre se brindó por el necesitado, dando todo a cambio de nada, y así estaba en paz con su propia conciencia.

En 1967 falleció su esposa. Tres años después el turno le tocó a él. Falleció en la Argentina, pero sus restos mortales descansan en nuestro país, formando parte de la galería de hombres y mujeres ilustres de Misiones.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Un día como hoy fallecía en Asunción a los 100 años, la ilustre No. 14 de nuestra galería. Cien hombres y mujeres de Misiones que hicieron historia.


14-       Miguela Concepción Frutos Romero vda. de Pérez. San Ignacio. “La primera universitaria de Misiones, hija de un ilustre del Bicentenario misionero. Benemérita de la patria. Sanadora medicinal”. Son tantos los adjetivos que podemos utilizar para intentar titular la brillante hoja de ruta de nuestra ilustre de este segmento. Desde sus raíces ya comienza con el pie derecho en el sentido de haber sido hija de Enrique Frutos, ilustre No. 119 de nuestra galería que desfila en la obra “Los 200 misioneros ilustres del Bicentenario del Paraguay”.

 “Doña Conchita”, tal como se lo conocía nació en San Ignacio, el 29 de setiembre de 1909. Tal como afirmamos en el párrafo anterior, es hija de Don Enrique Manuel Frutos, propietario de la primera Botica de Misiones, llamada “La Misionera” desde donde ejerció su profesión de atender a los enfermos de todo el departamento desde 1904 hasta 1950.

Fue su madre, Concepción Hermenegilda Romero, Directora de la Escuela de San Ignacio, Maestra Normal, mejor egresada de la promoción 1901 de la Escuela Normal dirigida por las Educadoras Celsa y Adela Speratti. Nuestra ilustre, fue la cuarta entre los siete hijos del matrimonio Frutos Romero. De su  padre heredó la vocación de curar, mientras que de su madre la de enseñar a sus pacientes: ya que aprovechaba cualquier circunstancia para instruir a la población de aquel San Ignacio Guazú.

Su vocación hacia la carrera farmacéutica lo motivó para insistir a su padre trasladarse hasta la capital del país. La decisión para sus padres no fue tan fácil en aquel San Ignacio Guazú de caminos de tierra y a una distancia importante de Asunción. Finalmente en base a su insistencia y línea de conducta pudo convencer a sus padres. Se trasladó para vivir en el domicilio de su hermana Adelaida, quien estaba unida a un asunceno: Ceferino Antúnez, que había sido  comisionado como Gerente del Banco de Fomento de San Ignacio donde conoció a su esposa.

Ya en la capital, ingresó en el Colegio Nacional de la Capital en el año 1925 con otras 17 compañeras mujeres entre muchos varones. En 1930 se recibió como única mujer entre 35 varones, obteniendo junto a Isaac Schuarzmann las más altas calificaciones de la promoción.

En 1931 ingresó en la Escuela de Farmacia con otros seis compañeros de la Promoción 1930 y estando en el 2º Curso estalló la guerra del Chaco. Cuando los clarines de la guerra se hicieron escuchar, la patria convocaba a los estudiantes de la Escuela de Farmacia y los de la Facultad de Medicina para prestar servicios en el Hospital Central de Asunción, de manera a atender a los heridos que comenzaron a llegar de la contienda. Los estudiantes de farmacia tenían como misión preparar la medicina que era enviada al frente de batalla. Sirvió como oficial  2º de Sanidad durante los años de guerra alternando con los estudios de la carrera en la medida que las circunstancias permitían para el desarrollo de las clases.

En 1935 recibió su título de Química farmacéutica en la Escuela de Farmacia convertida en Facultad de Química y Farmacia ese mismo año por los buenos oficios del Dr. José Esculies.
Sus raíces eran fuertes, lo cual influyeron en ella para volver a su pueblo natal. Ya afincada nuevamente en ésta ciudad, cooperó con su padre en la Botica que se convirtió desde entonces en Farmacia La Misionera. Fue la única universitaria de Misiones y quizás de todo el interior durante mucho tiempo.
En 1937 se casó con Don Julio Pérez, ciudadano argentino radicado en San Ignacio, dedicado a la actividad comercial. Nacieron tres hijos de este matrimonio Julia Teresita, religiosa teresiana, Maria Anselma Concepción Química Farmacéutica como su madre y Julio Enrique, contador público como su padre.
 Desde su mostrador de farmacéutica ejerció su gran vocación de atender a los enfermos  en San Ignacio hasta el año 1951. Este año el matrimonio Pérez Frutos se trasladó a Asunción para posibilitar a sus hijos los  estudios secundarios.
Adquirieron una casa en el Barrio Ciudad Nueva, frente a la Plaza Batallón Cuarenta en la que se instaló la Farmacia La Misionera donde nuestra ilustre siguió ejerciendo su vocación de curar. Allí permaneció durante 30 años al servicio de la gente del barrio que hasta ahora la recuerda con cariño y admiración por su eficiente servicio y su atención cariñosa, paciente y desinteresada.
Amparada en la Constitución Nacional de 1992 se lo permitió, reclamó el pago de su sueldo de veterana que lo consiguió recién en el año 2004.
Su cariño hacia su pueblo natal lo siguió demostrando en sus años adultos. Es así, al cumplir 89 años, le solicitaron desde San Ignacio por medio de la Sra. Esperanza Pérez de Del Puerto, sobrina de su difunto esposo, la donación del predio que hoy ocupa la Capilla de San Roque González de Santacruz, ubicada sobre la avenida José Félix Bogado que pertenecía a sus padres Don Enrique Frutos y señora.
Luego de consultar con sus hermanos sobre la propuesta que le hacía la Sra. Esperanza en nombre de la Iglesia, hubo unanimidad en donar el predio a la Iglesia Católica. La misma rápidamente se concretó y a la inauguración asistió nuestra ilustre ciudadana. La celebración lo realizó el Obispo Diocesano de Misiones y Ñeembucú Monseñor Mario Melanio Medina, con la asistencia de muchísima gente.
Fue la última vez que visitó a su pueblo natal de San Ignacio lleno de gratos recuerdos para ella y su familia. Falleció en Asunción en la madrugada del 28 de diciembre de 2009 a los 100 años de edad y sus restos mortales fueron inhumados en el Cementerio del Este junto a su esposo Don Julio Pérez.

martes, 27 de diciembre de 2011

El Padre Buenaventura Suarez, el jesuita astronomo que eligio morir en Misiones.


13-       Padre Jesuita Buenaventura Suarez. Santa María. “El primer astrónomo del hemisferio sur”. Aunque su nombre se inmortaliza por el Planetario de San Cosme y Damián, departamento de Itapúa, misión jesuítica donde hizo la mayor parte de su obra, por aquellas cosas del destino, eligió la misionera localidad de Santa María para morir. Razón suficiente para incluirlo en nuestra galería de Cien Hombres y Mujeres de Misiones que hicieron historia, atendiendo a todo el legado dejado por este religioso, que pudo vencer las adversidades de la época y con su genialidad ganarse el respeto de todo centro de estudio astronómico del mundo. Dicho Planetario “Padre Buenaventura Suarez” fue construido por el Ing. “Umi” Llano, ignaciano, hijo de otro ilustre de la presente galería, el Prof. Mario Llano Martínez.
Nacido el 3 de septiembre de 1679 nació en Santa Fe, a la vera del río Paraná, República Argentina, fue el primer astrónomo americano que efectuó importantes observaciones y estudios con cartas e instrumentos de su propia elaboración. Una visita al Planetario de San Cosme y Damián, enriquece la admiración que uno siente sobre la tarea desplegada por nuestro ilustre de referencia. La admiración aumenta al saber que la capacidad de un misionero fue lo que hizo posible esa majestuosa obra de la ingeniería moderna.
Descendiente directo por línea materna de Juan de Garay, tenía 16 años de edad cuando en 1695 ingresó en la Compañía de Jesús. Realizó sus estudios en la Universidad de Córdoba, fundada por el obispo Trejo y Sanabria en 1613. De allí pasó a las Misiones en 1706 y se estableció en San Cosme y San Damián.
Misionó igualmente en Apóstoles, Santa María la Mayor, La Candelaria, Mártires y las ciudades de Asunción y Corrientes celebrando el Santo Sacrificio de la Misa, confesando, enseñando, impartiendo los santos sacramentos y ejerciendo la medicina, en cuyos conocimientos estaba versado.
Fue el primer astrónomo del hemisferio sur que efectuó observaciones y mediciones de la bóveda celeste, estudios que trascendieron los límites de la Cuenca del Plata y despertaron el interés de los científicos de Europa.
Si bien el primer observatorio de América del Sur fue montado por el alemán Georg Marcgrave sobre el tejado de la casa del gobernador de Recife, Mauricio de Nassau, el 28 de septiembre de 1639 y que al año siguiente utilizó desde allí el primer telescopio traído al continente, el padre Suárez construyó el suyo con elementos de los alrededores empleando cañas, madera, metales y cristales de roca, fáciles de encontrar en los yacimientos cercanos. Ello, insistimos, uno comprueba personalmente visitando hoy, dos siglos después el Planetario que inmortaliza su nombre y que se encuentra en el mismo espacio geográfico donde nuestro ilustre desempeñaba invalorable tarea.

El moñai de la Laguna San Isidro de Santiago Misiones.

            Santiago es una hermosa ciudad. Apacible. Bella. Encantadora. Mágica. La originaria Yvyty Rokai Roke, como toda población je...