lunes, 26 de marzo de 2012

Ya son 81 los ilustres de nuestra nueva obra. Paso a paso llegamos al fin del libro. "Cien hombres y mujeres de Misiones que hicieron historia".


76-       Regino Ruiz Agüero. Yabebyry. “El último ex combatiente con vida en la tierra de Juanita Pesoa”. Tal como en el ayer, la primera novia del Mariscal Francisco Solano López, la yabebyryense Juanita Pesoa se adueñaba con su natural belleza la planicie verdosa que da la bienvenida hacia el norte a Yabebyry, tuvo que pasar un siglo y algunos años, para que un ex combatiente de la Guerra del Chaco, como el ilustre de este segmento se erigiera en un verdadero ejemplo de lucha por la vida y contra el olvido.
Es que, Regino Ruiz Agüero efectivamente demostró esa virtud. No solo la grave herida recibida en el corazón chaqueño impidió que siguiera viviendo, sino los años de aislamiento que tiene la comarca desde donde al escuchar los clarines de batalla partiera, allá por 1932.
Tenía 17 años cuando se producía aquel acontecimiento. Es que, el mes de la primavera y exactamente a los siete días de 1914, la suave brisa del Arroyo Yabebyry acariciaba la piel de un recién nacido, cumpliendo al momento de escribirse estas líneas, 97 años de vida.
Contrajo nupcias con Natalia Cáceres, de cuya relación nacieron cuatro hijos. La muerte sorprendió tempraneramente a su primera esposa y luego de unos años se unió a la señora Ruperta Fleitas, de cuya unión naciera una hija: Desideria Fleitas, quien lo acompaña hasta la fecha en la Compañía Juanita Pesoa, a cinco kms. del casco urbano de la ciudad.
Su partida al frente chaqueño se produjo en el mismo año de inicio de las hostilidades. Era un adolescente nuestro ilustre. Como los jóvenes de ese ayer, entusiasmados de patriotismo, voluntariamente se inscribió para cumplir el servicio Militar. Así se observa en los apuntes de puño y letra, aún obrantes en los archivos del Juzgado de Paz de Yabebyry, de parte de Don Ventura Gutiérrez, magistrado de la época.
Durante su testimonio, realizado bajo la atenta participación de su hija Desideria Fleita, la nieta de la misma y bis nieta del ilustre, cuenta el mismo que partieron al Chaco el mismo año en que comenzó la guerra.
“Fuimos llevados a Asunción para la inspección médica, en octubre viajamos en barco hasta Puerto Casado, llegamos por la noche y al día siguiente a las 6 de la mañana subimos al tren para ingresar en el interior chaqueño a unos 160 km aproximadamente”, explicó en un entendible guaraní el ex combatiente, demostrando una lucidez admirable.
Agregó que llegaron de noche al Fortín Falcón, recordando que a unos metros se encontraba una laguna con agua salada que era imposible beber.
“La disposición era que debíamos seguir el viaje, es así que en un camión tipo tumba seguimos el rumbo hasta Campo Esperanza donde pasamos la noche”, agregó.
El ilustre formó parte del temible Batallón 40, al cual pertenecieron varios misioneros. Recuerda que estuvo como Comandante de Regimiento, el Mayor Chirico y el Teniente Lombardo. Aún como si hubiere revivido aquellos momentos, en forma permanente recuerda que los traslados eran por picadas entre árboles y matorrales, espinas y animales salvajes.
Recuerda que sufrieron la provocación de las fuerzas bolivianas, exhibiendo partes del cuerpo de soldados paraguayos fallecidos, pero que lejos de atemorizarlos, esas actitudes renovaban el espíritu patriótico de los soldados y oficiales del Batallón 40.
“El 26 de octubre a las 11:00 hs. fuí herido de bala con orificio de entrada en el brazo y salida en el ante brazo. Fue en Campo Jurado, donde fuimos atacados y se tomó nuestra unidad. Perdí mucha sangre, me derivaron a la Sanidad y luego fui trasladado a Isla Poí”, señaló.
Finalmente recordó que por la gravedad de la herida recibida, finalmente fue llevado a Puerto Casado, de ahí volvió a Asunción y posteriormente a Yabebyry para seguir con un reposo de noventa días. Como la herida aún seguía molestando, volvió tiempo después a la capital del país, siendo internado en la Sala 5 del Hospital Militar donde se recuperó totalmente.
“De ahí, partí nuevamente al frente de batalla y aún sintiendo algunos rigores de la herida ya sanada, seguí peleando. Estuve en la batalla del Fortín Toledo, donde perdí a varios compueblanos, entre quienes recuerdo a Roque Balbuena, Venancio Cáceres, Pablo Bogado, Maciel Bogado (mellizos) y Lines Flores de la compañía de Baúles.
Regino Ruiz Agüero es la reliquia viviente hasta la fecha (26 03 2012) de la ciudad de Yabebyry Misiones, siendo el último ex combatiente de la Guerra del Chaco que aún vive.
77-       Teodora Gavilán. San Juan Bautista. “La primera cooperativista de Misiones”. Esta ciudadana sanjuanina, no solo se destacó en el campo del saber, sino en su visión social hacia la superación de las asimetrías que distancian a sus clases, es decir, alejan a sus hijos. La cátedra universitaria, muchas veces nos sirve para analizar desde “La Academia” el desarrollo de los sucesos y con ello recuperamos nuestra verdadera identidad e historia de nuestros pueblos, que quizás jamás aparezcan en los textos oficiales.
Algo de ello ocurrió con esta ilustre. Estando en clase de “Derecho Cooperativo” de la Filial San Juan Bautista de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción, en forma repentina surgió la pregunta: ¿Quién fue la primera socia de la Cooperativa San Juan Bautista Limitada?. Los alumnos del tercer semestre, dinámicos como son, rápidamente acudieron a las fuentes y la respuesta solo tardó algunos minutos para la certeza: era la ilustre de referencia.
Ello, ya constituye un sobrado mérito para aparecer en nuestra galería, pero en el caso de referencia la misma no solo quedó en haber sido la primera asociada a dicha prestigiosa entidad cooperativa, sino que se destacó en el campo educativo.
Es así que en su libro “Reminiscencias Sanjuaninas” de Gregorio Cesar Colmán, lo califica como una verdadera “matrona de la Educación, de la enseñanza sanjuanina quien de su labor hizo un culto, pues más de 42 largos años se dedicó a sembrar cultura, con una vocación admirable y espíritu indoblegable”.
Ejerció las cátedras de Historia de la Cultura Paraguaya, Educación Cívica, Derecho Usual, Historia Moderna y Contemporánea. Fue directora de la Escuela Normal de Profesores Nº 6, hoy conocida como Víctor Natalicio Vasconcellos.
Sus ex alumnos le demostraron el afecto que se merecía, asistiéndola médicamente aquellos que siguieron dicha profesión y otros visitándola en forma permanente en su domicilio particular recordando aquellos momentos sublimes en el aula donde fueron formados por nuestra ilustre.
“El coraje, tesón, talento de ésta singular educadora, fueron factores gravitantes para el logro de sus propósitos y nadie ni se imagina lo que importa o signifique que alguien haya vivido por más de 42 años encerrada entre cuatro paredes”, agrega Colmán.
La fuente concluye que nuestra ilustre “con su acción constructiva supo dar cátedra de moralidad, que conforma en la actualidad una herencia luminosa y un ejemplo de grandeza para las educadoras que seguirán los pasos de esta maravillosa mujer”.
Motivos suficientes para formar parte de nuestra galería de “Cien hombres y mujeres de Misiones que hicieron historia”.
78-       Hermana Silvestra Hansel. Slovenis. San Ignacio. “Una verdadera santa al servicio de los demás”. La instalación del Colegio San Vicente de Paúl en San Ignacio Guazú constituye al paso del tiempo un verdadero milagro de Dios. En la actualidad al observar sus instalaciones, quizás muchos ni se percatan que aquella patriada de cuatro humildes religiosas que fueron llegando hasta San Ignacio en el año 1942 cuando la ciudad justamente culminaba en el bosque que ocupaba la ahora ya tradicional manzana del Barrio San Vicente.
Y fue justamente la Hermana Silvestra Hansel, junto a sus compañeras Lucencia, Stigmata y Leopolda, quienes desafiando aquel verano de 1942 quienes se llegaron hasta la cuna de los pueblos jesuíticos.
Días difíciles fueron aquellas primeras jornadas, pero la fe en Dios y las convicciones propias de estas religiosas pudieron más, que lograron vencer todo tipo de dificultades. Es así, que ante la atenta mirada de los pobladores de la época, comenzaron a integrarse en el seno social mediante la enseñanza de diferentes habilidades, ya sea con la mano o con la música. Igualmente, nuestra ilustre era una verdadera artista, ya que pintaba, fruto del cual hizo nacer la inspiración a varios artistas de renombre nacional e internacional, quienes fueron alentados por ella.
“La Hermana Silvestra se ganó el corazón del pueblo, ella era una artista, sus manualidades y bordados son un primor, como pintora podemos ubicarla a la altura de Alberto Durero pues imprimía sus trabajos con una hondura filosófica y humana”, dice el libro “Yo los Vi Pasar de Jorge del Puerto.
Gran protagonista de la construcción del local propio del Colegio San Vicente de Paúl, que queda como vivo ejemplo de la tenacidad de una religiosa que falleció el domingo 25 de marzo de 2012 en Slovenia a los 99 años de vida.

79-       Cap. Vicente Armín Chaparro. San Ignacio. La contienda bélica es un escenario natural donde convergen diferentes personalidades, pero que por las circunstancias extraordinarias de la misma hacen que surjan de la multitud hombres que con su valentía y coraje se destacaron sobre los otros. Este es uno de esos casos. Un nacido en la tierra jesuítica, partió al frente chaqueño y de soldado raso fue ascendiendo en su jerarquía hasta llegar al grado de Capitán del glorioso Ejército paraguayo.
Una promesa al partir de su San Ignacio natal rumbo al infierno chaqueño, la providencia hizo que se presentara la ocasión para que en pleno corazón de la batalla, pudiera concretar su sueño y traer a sus pagos la campana de la Iglesia que en ese momento se encontraba en el campo de nadie.
Cuenta Jorge del Puerto en su libro “Yo los Vi Pasar”, bajo el título de “El Tañido Ausente” que en abril de 1935 el hecho se produce en las estribaciones andinas, específicamente en el lugar conocido como “Ñaicorainza” una fuerte batalla. Nuestro ilustre, que formaba parte del Batallón 20 Lomas Valentinas bajo las ordenes del Tte. 1ro. Ramón Codas, “en una memorable y audaz misión nocturna, entre el zumbido de balas que llevaban su mensaje de muerte, se llegó hasta la Iglesia de Ñaicorainza que a la sazón se encontraba en el campo de nadie”.
“Subió a la torre de la citada Iglesia para cumplir con la promesa hecha en pleno campo de batalla y trae para la Iglesia de su ciudad la campana aquella”, agrega.
Explica que durante todo el tiempo que estuvo en el Chaco, nuestro ilustre siempre cargó con la campana de su promesa. Terminada la guerra, en un emotivo acto, entregó al Cura Párroco de San Ignacio dicha campana que desde entonces con su alegre repicar llama a los fieles de esta ciudad a elevar su oración de paz al Señor.
Fallecido en la década del 90 (nuestra fuente data de 1994), el ilustre cubierto de gloria en cien combates, fue archivo vivienda de todas las acciones de su regimiento. Los mismos “dobles” de la campana que rescató del campo de batalla lo acompañaron para siempre al reino celestial.
Finalmente Jorge del Puerto en la citada obra afirma que “hoy a casi sesenta años de aquella jornada y cuando el tiempo ya cicatrizó muchas heridas, acaso sea el momento que en un gesto de hermandad entre los pueblos  devolvamos esa campana a su antiguo lar”.
El Capitán Vicente Armín Chaparro merecidamente también forma parte de nuestra galería de hombres y mujeres de Misiones que hicieron historia.

80-       Javier Nicolás Riveros Vázquez. San Ignacio. En la historia de los pueblos aparecen personas excepcionales, que cual estrella fugaz dejan atónitos a quienes pueden contemplarlo y luego desaparecer en la eternidad, no sin antes recibir comentarios elogiosos. Este es uno de esos casos. Un joven excepcional que se adelantó a su tiempo e hizo posible que la generación que lo supo conocer pueda disfrutar minuto a minuto su paso fugaz por éste espacio terrenal.

Hijo de Clementino Nicolás Riveros Vera (San Juan Bautista) y la Prof. Ángela Vázquez de Riveros (San Ignacio). Según el testimonio maravillosamente escrito por su hermana, la Abog. Liz Albana Riveros Vazquez, durante sus 19 años, nuestro ilustre joven, sembró alegría en el corazón de cada una de las personas que conoció en el ambiente cultural, familiar, deportivo y ecuestre. 
Nacido el 13 de enero de 1990 en  el Policlínico Rigoberto Caballero de la ciudad de Asunción, realizó sus sus  estudios primarios desde el Pre-escolar al octavo grado en la Escuela Básica Nº 152 “San Roque González de Santa Cruz”, siendo alumno de las profesoras: Patricia Martínez de Acosta, María Luisa López de Riveros, Selva Vázquez, Wilma Cuevas de Melgarejo, Dora Giménez de Molas, Gloria del Puerto de Díaz y María Dejesús Vázquez de González, destacadas docentes de nuestro medio.
En dicha institución tuvo sus primeras participaciones artísticas, bailando en festivales culturales, recordaciones del calendario escolar y clausuras de años lectivos. Indudablemente fue la institución de sus amores, pues en sus recuerdos siempre han estado, sus maestras, sus amigos y su primera oportunidad de bailar, arte que luego se convertiría en una de sus mayores pasiones.
En el año 2004 inició sus estudios en el 9º grado del Colegio Nacional de E. M. D. “Don Rigoberto Caballero, participando del concurso “Voces, sonidos, y colores de mi tierra”, organizado por la Coordinación Departamental de Educación, obteniendo en el año 2004 el primer puesto en danza, categoría grupo, con la obra “Musiqueada che ámape”. En el año 2007 egresa del Bachillerato Técnico Industrial – Área Mecánica General. Paralelamente a sus actividades académicas, ingresó al Grupo Municipal de Danzas “Remembranzas” bajo la dirección de Diego Arias.
Sus comienzos en la danza no fueron fáciles, por ello por decisión de su padre Don Clemente Riveros, con intenciones de perfeccionar sus pasos,  ingresó al Centro de Artes Integradas y de Comunicación “Arapy”- Academia de Danza, en el año 2004, siendo alumno del gran maestro Ricardo Aguilera.
Habiendo adquirido la habilidad y la destreza necesarias para la interpretación de la danza paraguaya, las oportunidades de bailar no cesaron. Siendo integrante del Grupo Municipal de Danzas “Remembranzas”, participó de innumerables festivales artísticos a nivel nacional pisando los escenarios más representativos del país.
Javier no conoció fronteras ni grupos para manifestar su amor por la danza, espíritu solidario y de buen compañero, actitudes que le abrieron puertas para bailar con varios grupos de danza como: ARARY, Municipal de Ayolas, Santa María, San Miguel  y Coopersanjuba de San Juan  Bautista Misiones. Su dedicación, seriedad y compromiso con el rol asumido, incluso hizo que un 13 de enero de 2007, en plena fecha de cumpleaños viajara a Ituzaingó –dejando en casa a su familia y una fiesta, pues en dicha fecha se celebraba su cumpleaños número 17.
El 18 de julio de 2007 partió desde el Aeropuerto de Ciudad del Este hacia el viejo mundo, con el Grupo de Danzas de la Coopersanjuba de San Juan Bautista Misiones, conociendo ciudades como: Paris, Madrid, Santiago de Compostela, Terruel y Oporto. En esta oportunidad compartió escenario con el recordado requintista Ever Darío, igualmente ilustre de nuestra obra “200 misioneros Ilustres del Bicentenario del Paraguay” quien paradójicamente ha dejado la vida terrenal en el mismo año que su amigo Javier.
En el 2008 ingresó en la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción”- Sub sede San Ignacio, en la carrera de Administración de Empresas. En dicha institución se conformó el Grupo de Danzas de la Universidad Católica, bajo la dirección y coordinación de Berta Coronel y Liz Albana Riveros. Javier formó parte de éste elenco, y participó en competencias nacionales y en el recordado concierto de navidad de la Universidad Católica, realizado en el teatro “El Molino”.
A pesar que en la Universidad Católica encontró oportunidades de seguir desarrollando su pasión por la danza, pronto se dio cuenta que su vocación no era administrar empresas sino ser médico de animales, ya que desde su infancia había participado de actividades campestres con su padre en la Granja Vy´a Renda – 1º de Mayo que lo vio crecer. Es así que en el 2009 ingresó en la Universidad Nacional de Asunción – Facultad de Ciencias Veterinarias, de San Juan Bautista Misiones.
En su afán de trotamundos tuvo varios amores, con quienes compartió la mayoría de sus pasiones. Fue un ágil jinete, formó parte de la Agrupación de Caballería de la Granja Vy´a Renda, participó de grandes jineteadas a nivel nacional, siendo el mayor de ellos el realizado en el Parque Ñu Guasu. Ganó innumerables premios en competencias de salto y prueba de riendas.
Hincha del Club Cerro Porteño, participó  de  encuentros deportivos, desbordó alegría en numerosas caravanas y tuvo el honor de ser socio fundador del Centro de Cerristas Ignacianos. Bailó y desparramó alegría, entusiasmo y amor hasta los últimos días de su vida, con el Grupo Municipal Remembranzas, bajo la dirección de Alberto Ramírez.
Su muerte, al igual que muchos jóvenes de Misiones fue inesperada. Un suceso trágico enlutó la sociedad misionera el 17 de octubre de 2009, produciendo una gran congoja ciudadana. El templo local fue pequeña para tanta cantidad de ciudadanos que en masa acudieron a despedir al talentoso joven que se volvía inmortal.
“Su vida es una enseñanza que en la tierra todo es temporal, y que por ello es importante dejar de lado amarguras para abocarse a vivir cada segundo de la vida como si fuese el último”, concluye el maravilloso escrito que en forma de testimonio le hemos pedido a sus familiares y nos acercara la profesional del derecho.
Javier Riveros nos demostró que como dice el tango “20 años no es nada”, pero también es todo para quien como él, aprovechó minuto a minuto su presencial terrenal para convertirse en un referente importante de la sociedad de su época.
81-       Vicente Vazquez Verón. Laureles. San Ignacio. “El ex combatiente que venció las peripecias chaqueñas y sigue entre nosotros”. Nació el 19 de julio del año 1900 en Ka´a Rogue – Laureles, hijo de Feliciano Vázquez y Demetria Verón. Los primeros años de su infancia los vivió en San Pablo - Misiones, posteriormente se trasladó a Santa Rita donde conoció a Vicenta Allende Maidana con quien contrajo nupcias el 1º de Mayo del año 1926.
De la unión nacieron 12 hijos, que a la vez le dieron en vida: 50 nietos, 60 bisnietos y 3 tataranietos. Dejando a su muerte, acaecida el 27 de Mayo del año 1997 una numerosa descendencia.
En el año 1932, se realiza la primera movilización y llamado para la guerra del Chaco, no correspondiéndole en tal ocasión por haber sobrepasado el límite de edad (32años). Sin embargo tras las numerosas bajas del ejército paraguayo, acudió a la segunda movilización, participando durante la contienda en el Regimiento 13 Tuyuti.
En 1935 fue evacuado al Hospital Militar por prescripción médica tras contraer la Fiebre Tifoidea, muy común en los soldados paraguayos.
Tras su recuperación y la firma del Tratado de Paz, volvió a su hogar, fijando residencia en Santa Rita, y desde el año 1950 en la Compañía Abay de San Ignacio Misiones; hoy conocida como granja Vy´a Renda – 1º de Mayo.
 La granja de su familia lleva ese nombre en honor a los numerosos y alegres encuentros conmemorados el 1º de Mayo de cada año por el aniversario de Bodas de la pareja conformada por Don Vicente y Doña Vicenta.

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