lunes, 3 de octubre de 2011

Nestor Damián Girett, el gran bohemio de la guitarra.

Nestor Damian Girett, el gran trovador misionero.
Fue la noche del domingo. El gran Nestor Damian Girett. El mismo hombre a quien nos hemos referido en nuestro libro "Misiones o Alrevelandia". Aquella obra que vio la luz en 2002. Pasó el tiempo, pero el talento quedó intacto. Así es él. Humilde. Sincero. Hombre de mundo. "El poeta es poeta" me dijo alguna vez en mi programa radial. Ahí estuvimos. Nos saludó desde el escenario. Un grande como él. Como aquellos que pasaran siglos para que vuelvan a nacer. Gracias a Dios, es mi amigo. Fuerza Nestor!!!.

Libro "Misiones o Alrevelandia". Autor: Camilo Cantero. Año 2002.

NESTOR DAMIAN GIRETT.
El último quijote misionero.
Vida, pasión y canto de Nestor Damián Girett un músico misionero.

Difícilmente se pueda narrar en pocas líneas el significado de la actitud de hombres que en un momento dado toman coraje y se lanzan al mundo con el fin de conquistarla, más aún cuando “su arma” no va más allá de una guitarra con clavija de madera. Y es que en estos confines recónditos del Paraguay, en pleno siglo XXI aún existen “Quijotes” que supieron vencer las limitaciones de una sociedad hostil hacia los valores propios y abrir los brazos gritando a los cuatro vientos que se puede llegar alto.

Es el caso referido a Nestor Damián Girett, un misionero que desde hace 35 años se convirtió en el embajador de ésta tierra roja, para demostrar al mundo su capacidad como músico y compositor. Escribió nada menos que trescientos cincuenta temas, de los cuales grabó más de cien. Sus escritos, hoy siguen ocupando escenarios mediante la ejecución de Brasil, Argentina y el Uruguay. Es un verdadero “Lope de Vega” criollo.

                                               LA PARTIDA.

Como toda historia, la de Nestor Damián Girett tiene su partida. Y fue justamente un mes de agosto del año 1966 cuando su madre de nombre María Ignacia Chaparro vda. de Girett, vio salir a su hijo de la humilde vivienda que hasta hoy se encuentra a la vera de la ruta uno entre San Ignacio y San Juan, en el lugar conocido como Cuatro Bocas.

Girett partía, por la tierra roja, cuando el asfaltado aún era “historia”. Su objetivo era llegar a Asunción. El aventurero tenía tan solo 16 años, acababa de “cumplir su deber de soldado”, “y todo un hombre..... se echó a cantar”.

Doña María Ignacia Chaparro vda. de Girett como toda madre preocupada, no opuso resistencia al deseo de su joven hijo quien con su “mbaraca con clavija de madera” partía con el viejo ómnibus de La Misionera rumbo a Asunción y equivocadamente descendería horas más tarde en San Lorenzo.

“A mi hijo le avié con unas cuantas empanadas y marinera, subió en La Misionera y fue a Asunción, pero al llegar a San Lorenzo, escuchó que el guarda dijo ultima parada y bajó en la curva Meyer, se equivocó”, recuerda su madre.

Nestor Damián Girett hoy confirma lo dicho por su madre, “en verdad me equivoqué, pero que buena equivocación que tuve, aquellas equivocaciones producidas por Dios, porque bajé, pregunté por un hospedaje y a la noche comencé a actuar”.

Cuenta Girett que no conocía Asunción, “estaba convencido que yo estaba en la capital, un señor de nombre Ruperto Guede nos llevó de serenata a Puerto Sajonia y durante el viaje desde San Lorenzo a Asunción cruzamos la zona céntrica y pregunté cuál era el pueblo que cruzábamos, recibiendo la respuesta que yo en realidad vivía en San Lorenzo y que recién en ese momento pasaba por Asunción”.

Su madre, María Ignacia Chaparro manifiesta que Girett es un iluminado de Dios, porque con las provistas y 1500 guaraníes salió para volver después de unos años.

“Estoy contento con mi hijo, que madre no querrá tenerlo, creo que su padre desde el cielo lo estará iluminando paso a paso, porque ya son 35 años de arte”, manifiesta.

El embajador misionero de la guitarra y la voz, recuerda que en la primera noche que llegó a San Lorenzo ya salvó la mensualidad de su hospedaje, “cobraban 200 guaraní mensual y esa noche salvé mi primer mes de pensión”, indica.

“Me encontré con excelentes músicos sanlorenzanos, como Mamerto González un gran guitarrista, Felipe Mancerí un gran requintista y tantos otros a quienes hoy rindo un homenaje”, dice.

Y los treinta y cinco años de vida, pasión y canto, noche Nestor Damián Girett recuerda como si fuese ayer. Y lo hace como sabe: cantando. Sus clásicas canciones, como aquel pasaje musical por Misiones, denominado “Misiones Che Guataha” (Misiones mi camino) que arrancó lágrimas de miles de misioneros diseminados en los distintos horizontes del mundo, obra escrita en la Granja Alonso Cue, cuando Girett estaba en pleno servicio militar.

En el Teatro Municipal de San Lorenzo, en el Monseñor Rojas de San Juan o en Serenata Folclórica a San Ignacio Guasú, evento folclórico gratuito en dicha ciudad todos los domingos de noche no se cansó de agradecer quizás “aquella equivocación de 1966”, cuando con solo 16 años de edad un misionero aventuraba su futuro por la capital del país.

Siempre acompañó en festivales a artistas de renombre, como Rigoberto Arévalo, Neni y Lalo El Trío de Siempre¸ Quemil Yambay y Los Alfonsinos; José Magno Soler, Reinaldo Sanabria y el bandoneón de Rodolfo Roa; Grupo San Juan Tres y la cantante Lilian Romero con el Ballet Santa Rosa.

Que vayan éstas líneas como homenaje a un hombre que supo “hacer lo que sabe” superando las limitaciones del tiempo moderno.

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