viernes, 11 de marzo de 2011

Pedro Aguero, el brillante artista plastico sanjuanino, también forma parte de nuestros ilustres del Bicentenario.

31-         Pedro Juan Agüero Lugo. San Juan Bautista. Nació en la capital departamental en 1958. Pertenece a una importante generación de las artes visuales contemporánea de este país, que irrumpe con fuerza en el último cuarto del Siglo XX con un lenguaje directo, desenfadado y ríspido.
Realizó estudios de Dibujo y Pintura en Encarnación, Arquitectura en Porto Alegre (Brasil) y Dibujo en la Ecole des Arts Decoratifs de París (1986-1988). Asimismo, tomó un curso de pintura en la Ecole de Beaux Arts - Taller Antonio Seguí de París (1987-1988) y de monocopia con Dolores Ayersa en el Taller de Artes Visuales en Asunción.
Año
Trayectoria
1987
Exposición en la galería Arte Sanos de Asunción “Interiores”.
1988
Espacio latinoamericano en París.
1988
Galería Miró de Asunción.
1988
“Obrabierta 88”
1989
“Acto de libertad”.
1989
“La cita”.
1989
“la vida de las naturalezas muertas”.
1989
“Obrabierta 89”
1989
Centro de Artes Visuales de Asunción.
1989
“2a. Bienal Internacional de Pintura de Cuenca” (Ecuador).
1989
“Dos momentos de la Pintura Paraguaya Contemporánea” en la Galería Prax’s de (Buenos Aires).
1990
“Pintores paraguayos en la Bienal de Cuenca” en la Galería Fábrica de Asunción
1990
“Seis pintores” en la Galería del Banco Unión de San Bernardino.
Entre sus muestras individuales destacan:
Año
Trayectoria
1985
Galería Arte Sanos.
1986
“Otros laberintos” en Arte Sanos.
1988
Centro Cultural Latinoamericano de París.
1986
“Fragmentos” en Arte Sanos
1989
Galería del Banco Exterior S.A. de Encarnación.
1989
“De Gauguin” en la Galería Fábrica.

Nuestro ilustre de la fecha, obtuvo numerosos premios, entre otros el “Benson & Hedges” para la categoría no profesional, en Asunción (1983); el “Gabriel Casaccia” en Areguá (1985) y el “Ahorros Paraguayos” de Dibujo y Pintura en Asunción (1988). Como muchos genios, la muerte lo sorprendió en forma tempranera. En efecto, falleció en la capital del país Asunción el 2 de julio de 1993. Su obra forma parte de numerosas colecciones privadas y puede verse en el Museo del Barro de Paraguay.
En los años 90 fue creado el premio Pedro Agüero. El objetivo de este galardón es destacar trabajos de artes visuales contemporáneas en Paraguay. Algunos de los artistas premiados con este prestigioso reconocimiento son Claudia Casarino, Carlo Spatuzza, Enrique Espínola y Félix Toranzos. Fuentes: Wikipedia. Centro Cultural de la República El Cabildo. Diccionario Biográfico "FORJADORES DEL PARAGUAY", Primera Edición Enero de 2000. Distribuidora Quevedo de Ediciones. Buenos Aires, Argentina.
El DICCIONARIO DE LAS ARTES VISUALES DEL PARAGUAY”, DE LISANDRO CARDOZO, editado con el apoyo de "FONDEC"(FONDO NACIONAL DE LA CULTURA Y LAS ARTES), Asunción-Paraguay 2005, por su parte, al describir la vida y obra de éste ilustre misionero, resalta que fue un arquitecto, dibujante  y pintor, inició sus estudios de dibujo y pintura en su ciudad natal,  la de arquitectura, en Porto Alegre (Brasil), de 1977 a 1982. Prosiguió sus estudios en la Escuela Nacional Superior de Artes Decorativas de París, Francia de 1986 a 1988; pintura en la Escuela de Bellas Artes de París, de 1987 a 1988 y taller de dibujo en el Centro de Artes Visuales, Asunción, en  1990. Realizó varias exposiciones en nuestro medio y en el exterior, citando las muestras que ya apuntamos más arriba. Fuente: FORJADORES DEL PARAGUAY – DICCIONARIO BIOGRÁFICO. Realización y producción gráfica: ARAMÍ GRUPO EMPRESARIAL. Coordinación General: Ricardo Servín Gauto. Dirección de la obra: Oscar del Carmen Quevedo. Tel.: 595-21 373.594 – correo: arami@rieder.net.py– Asunción-Paraguay 2001 (716 páginas).
Pedro Agüero, al igual que Feliciano Centurión y tantos otros misioneros ilustres, ocupan un sitio de privilegio en nuestro Paseo de los 200 ilustres misioneros. Para admirar su talento, valga repetir un comentario acerca de una de sus muestras. Denominada “Pasión” y exhibida en el espacio cultural “Josefina Plá” de Asunción, comentaba Vicky Torres de Editorial Arandura: “El artista alimenta su imaginación con sus vivencias. Las vivencias de Pedro Agüero (1958-1993) pudieron ser quizá cortas, pero alimentaron una obra intensa y cargada de un extraño simbolismo, con una enorme capacidad para conmover a quien se detiene a contemplarla. En la obra de Pedro Agüero, pintor, bate sus alas el alma alucinada de un poeta apasionado”.
“Poeta y pintor (¿en qué pintor auténtico no se agazapa un poeta?), Pedro Agüero se formó como arquitecto y mantuvo con el espacio una relación agónica que lo condujo a fragmentar y multiplicar las posibilidades que este ofrecía a su expresión. Y así Agüero, el pintor en el proceso de búsqueda de espacios, deviene escultor, integrando en una de las artes del color la forma y el espacio hasta crear una sintaxis propia, un camino expresivo personal que le permite desnudar ante los ojos de quienes contemplan su obra, en formas cargadas de simbolismo y de verdad, sus vivencias desnudas”, agrega.
Señala: “Agüero se inicia con acrílicos sobre tela en los que trata de restaurar -integrándolos a un espacio nuevo y resignificándolos- el volumen, el peso y la textura de la piedra. Sus títulos son referenciales y objetivos - MENHIR I Y MENHIR II, etcétera-, pero curiosamente, una vez referidos a sus cuadros, amplían sus espacios de significación y nos remiten, con el poder evocativo de la palabra, a una realidad mágica y secreta que las texturas que las pinceladas han creado parecen ocultarnos. Como la historia misma, el artista tiene, en sus orígenes, su «EDAD DE PIEDRA».
“La «EDAD DE PIEDRA» acaba cuando el espacio del cuadro pone límites demasiado rígidos a la fuerza magnética que las formas contienen. En ese momento, la imaginación vuela ya fuera del marco, se extiende hacia todas partes y se vuelve sobre sí, una y otra vez, hasta encontrar la forma precisa en la que el pintor poeta, ahora convertido en escultor, quiere expresarse. En ese momento aparecen las «CONSTRUCCIONES» de Pedro Agüero, formas múltiples mediante las que el artista desnuda sus vivencias, sus sueños, su realidad y sus ideales y va descubriendo en ellos, para todos nosotros, la carga de verdad esencial, de poesía escondida que contienen”, indica.
** En primer lugar, AUTORRETRATO: dos trapecios con vanos trapezoides, formas de origen americano, con palos atravesados y una muleta. Después, vivencias: LA PANDORGA QUE ME ROBARON, EL OTRO POZO, EL ALJIBE, EL TROMPO, EL CUARTO DE SERVICIO, construcciones todas que parecen remitirnos a un mundo de infancia feliz, pero en ningún caso carente de una mirada crítica y frecuentemente adolorida: la pandorga vuela por cielos ajenos de los que el pintor sólo tiene, sólo guarda la memoria de una imagen captada por su retina, o el cuarto de servicio al que es necesario empinarse por una escalera de mano para cobijarse bajo un techo que sólo tiene un ventanuco abierto al mundo.
** Por último, el adiós de quien se va, dejándonos, junto a sus sueños y vivencias, su mirada adulta y, a veces, ácida sobre el mundo que lo rodea: LE SOUTIEN THÉORIQUE, al que Carlos Colombino, con mucho acierto, califica de «broma dedicada a los jóvenes artistas paraguayos que envuelven su trabajo de un soporte teórico -muy literario por otra parte-», LA BOTELLA, la serie PARA LIMPIAR LA CIUDAD, o ÉMULO DE ANA.
** Tal vez los trabajos no hayan sido preparados, ni presentados jamás en este orden, pero este es un orden que se nos antoja lógico en la trayectoria del pintor: conciencia de sí, sueños y vivencias y mirada crítica sobre el mundo. Es una lástima que un artista con tantas promesas encerradas en su obra nos dejara tan pronto.
** La obra de Agüero está expuesta en la sala «Josefina Plá» del Museo del Barro del Centro de Artes Visuales (CAV), finaliza diciendo. Es para sentirse orgulloso de otro gigante que aportó a la patria, el octavo departamento de Misiones. En la ciudad de Encarnación en el año 2004 se habilitó oficialmente en su homenaje el “Museo Municipal Pedro Agüero”.
La genialidad de éste artista sanjuanino no tiene parangón. En su artículo titulado “La destrucción de los decorados” y firmados por Luly Codas, la misma no ahorra adjetivos para admirar a nuestro ilustre de la fecha. Comienza diciendo: “"Si las construcciones que hacen los albañiles de Dios tienen paredes de verdad, es difícil que nuestras destrucciones puedan hacerles el menor daño. Pero me da la impresión de que en lugar de paredes lo que veo por todas partes son simples decorados. Y la destrucción de los decorados es algo completamente justo". MILAN KUNDERA
“Como trasladando las palabras del escritor al lenguaje de las imágenes, Pedro Agüero parece decir algo muy similar. Participante de una civilización utilitaria en la que el conocimiento pretende superar a la imaginación, el artista procura escapar de la rigidez de su profesión, la arquitectura”, indica.
“Partiendo del proceso creador del constructor -geometría que enfría las imágenes o retiene sentimientos- primero estructura paisajes armados con la guía de la razón. Más adelante, no sólo destruye o derrumba las mesuradas construcciones, sino que a los restos arrumbados o apretados recintos los desgaja con pinceladas sueltas y dinámicas que, independientes de las formas, permiten sentir en esa tromba de luz la presencia del hombre. La pintura de Pedro Agüero adquiere a partir de ese momento la fuerza expresiva del muralista. Sus formatos se agrandan. Sus primeros planos agreden y amenazan. El sentimiento puede más que la razón. Aparecen después estas obras en las que ya no basta la destrucción de las imágenes. El propio soporte se fracciona en trozos que luego se recompondrán en un ambiguo juego en el que discute la pertenencia o el rechazo de las partes”, agrega.
“Y por fin sus "dibujos". La libertad del artista se hace franca. La línea se libera definitivamente del color y de la forma y nos hace partícipes de la fuerza del sentir. Las paredes no eran de verdad. La destrucción de los decorados fue algo completamente justo”, finaliza diciendo en la presentación de catálogo. Asunción, Abril de 1990.
Fuente: ARTE ACTUAL EN EL PARAGUAY. 1900-1995 (2ª EDICIÓN)
Pedro Agüero, otro ilustre de nuestro departamento para el engrandecimiento de la patria.

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