martes, 22 de marzo de 2011

61- Ingeniero Astelfo Delvalle Vigo: el defensor de su pueblo y de la palabra empeñada.

61-         ASTELFO DELVALLE VIGO. San Pedro del Paraná. San Ignacio. Escribir sobre éste líder comunitario nos llevaría mayor tiempo del planificado. Un hombre que fue arrastrado a San Ignacio por la profesión que abrazó, pero adoptó la comarca y se erigió en uno de sus defensores acérrimos, sin titubear para demostrarlo en las condiciones en que el interlocutor de turno así lo consideraba pertinente. Dinámico, emprendedor, capaz de “jugarse por sus ideas”, el Ing. Astelfo Delvalle Vigo marcó con otros hombres de su tiempo un retrato inolvidable donde “la palabra empeñada” era de hombres y quienes faltaban a su palabra sabían de las consecuencias. Amable, hospitalario, no era contradictorio hablar que también era un hombre de carácter. Es que la Universidad de la Vida también formó en él una personalidad que todos conocían y lejos del temor, generaba un profundo respeto. Era de aquellos que no permitían que nadie le ironice y mucho menos a su pueblo. En su alforja de vida, se puede comentar que nació el 10 de mayo de 1936, en “San Solano” distrito de San Pedro del Paraná departamento de Itapuá. Es el décimo hijo de Antonio Delvalle y Manuela Vigo. Quedó huérfano de padre a los nueve meses y su madre partió a la eternidad cuando él apenas poseía dos años de vida, circunstancia que lo obligó a criarse con sus hermanos y hermanas mayores.
Cursó sus estudios secundarios en la Escuela de Policía “Eduvigis Díaz”, consiguiendo una recomendación de su compueblano EPIFANIO MENDEZ FELITAS, para ocupar una plaza en la mencionada institución, debido a que no contaba con recursos para seguir sus estudios, graduándose como mejor egresado de su promoción, distinguido como sub brigadier. Las persecuciones políticas de la época, hicieron que sea expulsado de la carrera policial, consecuencia de la conocida discrepancia política que enfrentó al entonces presidente de la republica ALFREDO STROESSNER con el caudillo de San Pedro del Paraná quien mientras marchaba al exilio, sus seguidores, compueblanos y recomendados eran perseguidos en el país.
Ello lo obligó a cambiar de carrera, decidiendo ingresar a la carrera de Ingeniería Civil en la Facultad perteneciente a la Universidad Nacional de Asunción graduándose como Ingeniero Civil en el año 1967 y llegando a San Ignacio en 1973 para no partir jamás, ya que asumió como Jefe del distrito 3 del MOPC. Arribó a ésta comarca sureña en compañía de la esposa que eligió ocho años antes, es decir en 1965: Alcira Alba Vera Leguizamón, más conocida como Ña Tete, quien fuera su compañera toda su vida.
Nuestro ilustre de la fecha fue el primer Ingeniero Civil Paraguayo en trabajar en el PROYECTO DE LA REPRESA HICROELÉCTRICA YACYRETA en 1976, realizando íntegramente el relevamiento topográfico del lugar en donde está asentada la represa, motivo más que suficiente para aparecer en nuestra lista de los doscientos hombres más brillantes que tuvo Misiones en éste Bicentenario.
Pero ASTELFO DELVALLE VIGO no quedó solamente en el campo profesional. También tuvo una fructífera carrera política. Presidente de la seccional colorada 243 de San Ignacio por dos periodos, convencional del Partido Colorado, concejal municipal y acérrimo defensor de su comunidad, no permitiendo ningún atropello a la dignidad de sus pobladores.
Un capítulo aparte merece recordar su enfrentamiento con una temida autoridad policial conocido como “Bota Pukú” en las décadas del 70-80. El mismo acostumbraba ingresar a San Ignacio a “poner orden”. Sin embargo, no tenía planeado que Delvalle Vigo lo enfrentaría. Ello ocurrió en una noche frente a un conocido restaurant local, donde el ilustre de la fecha le reclamó el autoritarismo del uniformado, quien intentó reaccionar, siendo adverso el resultado de su pensamiento. Ello motivó que Delvalle incluso fuera detenido y según testimonio de un republicano roseño fue acusado de ser “montonero”, pero sus pares dirigentes rápidamente se unieron a defenderlo, volviendo a recuperar su libertad. Fue el último acto de prepotencia de “Bota Pucu” en San Ignacio. Jamás volvió a aparecer por estos lares. Fue la defensa acérrima a la ciudadanía ignaciana por un dirigente político y en una época difícil: plena dictadura.
Una calle en Villa Universitaria  inmortaliza su nombre. El fraccionamiento del terreno justamente lo hizo nuestro ilustre cuando se desempeñaba como concejal municipal y también el trazado de la Super Carretera Yacyreta.

En el ámbito deportivo fue el gran benefactor del popular Ytororó FBC. Hombre de pueblo, consustanciado con las causas populares, Astelfo Delvalle Vigo fue el gran constructor de dicha institución deportiva. Era adorado por la barriada que veía en él, la persona en quien podían recostarse en los momentos difíciles. En la década del 80, en una sola noche, con su capacidad organizativa, empuje y valentía, con los seguidores del club construyeron la alambrada perimetral que se mantiene incólume hasta la fecha.
Astelfo Delvalle Vigo se ha convertido en toda una leyenda, por las numerosas anécdotas que se cuentan de él por su forma de hacer política, generosidad, valentía y otras cualidades que lo distinguían como una persona muy peculiar. Hoy lo recordamos en nuestro Paseo por los 200 hombres más brillantes que tuvo Misiones en el Bicentenario del Paraguay.

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